lunes, 22 de junio de 2015

“Se Viene tiempos preocupantes para la Libertad Religiosa"

SENADOR HATCH


CENA ANUAL DE LIBERTAD RELIGIOSA ATRAE A LÍDERES DE PENSAMIENTO Y LEGISLADORES

La libertad religiosa no puede darse por sentada. Ese fue el claro mensaje expresado por el senador Orrin Hatch, experimentado senador republicano del Senado de los Estados Unidos a un grupo de defensores de la libertad religiosa, embajadores y representantes del Congreso reunidos el 29 de abril para la XIII Cena Anual de Libertad Religiosa en Washinton D.C.
“Son tiempos preocupantes para la libertad religiosa, tanto aquí en los Estados Unidos como en el mundo”, dijo Hatch, senador durante siete períodos proveniente de Utah y orador principal de la velada. En un discurso que cubrió diversos temas, describió las fuerzas sociales, políticas y legales que están conformando la libertad religiosa, que una vez fue considerada inviolable, un derecho humano fundamental, pero que ahora es presentada como “tan solo uno” de los muchos derechos en pugna dentro de la sociedad.
Hatch también habló del reciente incremento de la violencia cometida por grupos tales como Boko Haram en Nigeria, y los aprietos de las minorías religiosas en lugares tales como Tayikistán, Irán, Arabia Saudita, China y muchos otros países.
El énfasis del mensaje de Hatch, sin embargo, se ocupó de temas más cercanos. Refiriéndose a una serie de fallos de la Corte Suprema y repasando acciones legislativas recientes, Hatch dijo que el tema de la libertad religiosa es cada vez más divisivo en la política y la sociedad estadounidenses. Recordó su experiencia veinte años antes, como uno de los patrocinadores clave de la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa 1993, una ley que buscaba fortalecer los derechos de libertad religiosa. En esa época, esta legislación generó un nivel casi sin precedentes de apoyo bipartidario en Washington. Pero hoy, dijo Hatch, una legislación similar sería casi imposible de aprobar.
El senador Hatch recibió una ovación de pie cuando afirmó: “La libertad religiosa es un derecho inalienable que no proviene del gobierno, sino del mismo Dios. Si ‘el precio de la libertad es la vigilancia eterna’, entonces no hay libertad que más merezca ese precio”.
Las palabras del senador Hatch fueron pronunciadas menos de doce años antes de la publicación de un nuevo informe de un consejo consultivo de los Estados Unidos que pintó un cuadro sombrío del estado de la libertad religiosa en el mundo. La Comisión Internacional de Libertad Religiosa de los Estados Unidos, conocido como USCIRF, dio a conocer su informe anual en la mañana posterior a la Cena de Libertad Religiosa. El informe documenta los abusos a la libertad religiosa en 33 países, revelando lo que denomina “una crisis humanitaria impulsada por olas de terror, intimidación y violencia”.
La Cena de Libertad Religiosa, llevada a cabo este año en el Hotel Intercontinental Willard, en el centro de Washington D.C., se ha convertido en una tradición para los grupos defensores de la libertad religiosa, representantes del gobierno y la comunidad diplomática. Está patrocinada conjuntamente por la revista Liberty, la Asociación Internacional de Libertad Religiosa, la Asociación Norteamericana de Libertad Religiosa, y la División Norteamericana de la Iglesia Adventista.
La cena de este año marcó la última vez en el que el doctor John Graz asistirá al evento como secretario general de la Asociación Internacional de Libertad Religiosa. Graz planea jubilarse en los próximos meses. Durante el evento, varios oradores rindieron tribute a los muchos años en que Graz defendió con pasión y elocuencia la libertad religiosa. Durante los últimos quince años, ha sido al mismo tiempo secretario general de la IRLA, y director de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa de la Iglesia Adventista mundial.
En un breve pero emotive mensaje, Graz dijo que creía que “mostrar que amamos y atesoramos la libertad religiosa es la mejor respuesta que podemos dar al fanatismo y la intolerancia religiosos”. Minutos después, Lincoln Steed, editor de Liberty, entregó por sorpresa una placa a Graz, donde se destacan muchos de sus logros y se lo reconoce como “campeón de la libertad religiosa en todo el mundo”.

martes, 9 de junio de 2015

Posición Oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día sobre la Ordenación de Mujeres Ancianas.


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Aunque hoy en día existen personas que se oponen a la ordenación de la mujer como anciana en las iglesias locales, lo cierto es que la Iglesia ya ha decidido este asunto en forma oficial hace ya 40 años.
 El Concilio Anual de la Asociación General reunido el 3 de Abril de 1975 votó lo siguiente:
“Que en armonía con el espíritu y la intención del párrafo 3 de la acción del Concilio Anual de 1974 (páginas 12-14) la mayor discreción y precaución sea ejercitada al ordenar mujeres al puesto de anciana local, que se busque el consejo en todos los casos por la asociación/misión local a los comités de la unión y la división antes de proceder”

 El Concilio Anual de la Asociación General, reunido el 14 de Octubre de 1984 volvió a tratar el tema y votó lo siguiente:
“Aconsejar a cada división a que es libre de adoptar las disposiciones que  considere necesario para la elección y ordenación de mujeres como ancianas de iglesias locales”

 Es interesante que en ningún Concilio Anual después de 1984 y ningún Congreso de la Asociación General (1985, 1990, 1995, 2000, 2005, o 2010) ha cambiado, modificado, desafiado o negado las decisiones que se tomaron en 1974 y 1984. Actualmente, la ordenación de las mujeres como ancianas locales es una práctica reconocida y autorizada oficialmente por la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

También es necesario aclarar que el Concilio Anual es la “autoridad eclesiástica más elevada en la administración de la Iglesia”[1], cuando la Asociación General no se encuentra reunida en sesión (eso pasa cada 5 años).

El Concilio Anual está compuesto por los directivos de la Asociación General y las 13 divisiones, presidentes de todas las uniones en el mundo, y también con representantes –recomendados por las divisiones- laicos, pastores, empleados y misioneros.